Tarot: 78 cartas y tres tiradas habituales

Una amiga extendió una baraja sobre la mesa y me pidió que pensara en algo y sacara tres cartas. Las saqué y ella no se apresuró a interpretarlas: primero me preguntó en qué estaba pensando mientras las sacaba. Le dije que en el resultado de aquel asunto. Entonces me propuso empezar por la segunda carta, porque yo había preguntado por el resultado y en una tirada de tres la posición que le corresponde es la del proceso.

En ese momento me di cuenta de que la barrera del tarot no está en la cantidad de significados que hay que memorizar, sino en el paso de «qué es exactamente lo que estás preguntando».

Qué mira este método

El tarot usa un conjunto de 78 cartas, combinadas con unas posiciones determinadas, para describir la situación de un asunto, las fuerzas que actúan en él y sus posibles direcciones. No necesita datos de nacimiento, solo una pregunta; la tirada decide qué responde cada posición.

Información que hay que preparar: una pregunta clara. Cuanto más concreta sea, más útil resulta la lectura: «qué debería hacer» suele dar información más aprovechable que «¿tendrá éxito?».

La composición de las 78 cartas

Arcanos Mayores, 22 cartas: numeradas del 0 al 21, describen temas y etapas más amplios, como el arranque, la elección o la transformación. Son pocas en la baraja, pero en la lectura suelen marcar la línea principal. Arcanos Menores, 56 cartas: se dividen en cuatro palos —Bastos, Copas, Espadas y Oros—, con 14 cartas cada uno (diez cartas numéricas más cuatro cartas de la corte). Los cuatro palos se inclinan, respectivamente, a lo cotidiano de la acción, la emoción, el pensamiento y lo material.

Tres tiradas habituales

Una carta: útil para una confirmación personal rápida del día a día; cuanto más centrada esté la pregunta, mejor. Tres cartas: la disposición más común es pasado-presente-futuro, aunque también puede ser situación-acción-resultado. Las tres se leen enlazadas, no una por una. Cruz celta: una estructura de diez cartas que cubre la situación actual, la resistencia, el objetivo, el pasado, el posible resultado y otras posiciones; encaja en preguntas más complejas. Con tantas cartas la densidad de información es alta y hace aún más falta que la pregunta sea clara.

El proceso de la tirada

  1. Plantear la pregunta: formula el asunto con claridad en tu cabeza, una sola cosa cada vez.
  2. Barajar: el barajado es el proceso de serenarse; no hace falta buscar una técnica fija.
  3. Cortar y extender: coloca las cartas boca abajo según la tirada elegida.
  4. Dar la vuelta y leer en conjunto: da la vuelta a las cartas por posición; mira primero el tema general y después las correspondencias entre posiciones.

De todo el orden, el paso que más se salta es el primero, y sin embargo determina la dirección de toda la lectura posterior.

Origen

Se suele considerar que el tarot nació de los naipes italianos del siglo XV; a finales del siglo XVIII empezó a usarse para adivinar y después se fueron desarrollando distintas tiradas y sistemas de significados. A comienzos del siglo XX se publicó la baraja fruto de la colaboración entre A. E. Waite y la ilustradora Pamela Colman Smith, cuyos dibujos y estructura se convirtieron en el conjunto más difundido en el mundo angloparlante: la numeración y la tradición iconográfica de la mayoría de los libros de significados actuales se remontan a ese cuaderno de 1911.

Sus límites

Primero, lo que claramente no hace: el tarot no sirve para sustituir una decisión real, ni para repetir la misma pregunta hasta obtener la respuesta que uno quiere. Su forma de leer se parece más a «extender la situación sobre la mesa» que a emitir una profecía cerrada. Después está la calidad de la pregunta: si es vaga, o si se preguntan varias cosas a la vez, lo que se lee sale disperso.

Preguntas frecuentes

P: ¿Hace falta un ritual para abrir la baraja? No es necesario. El ritual sirve para concentrarse, no es un paso funcional. Baraja como te resulte cómodo.

P: ¿Puedo sacar cartas otra vez para la misma pregunta? Puedes, pero sacar cartas una y otra vez sobre el mismo asunto suele reflejar la indecisión de quien pregunta. Antes de repetir la tirada, conviene reformular la pregunta desde otro ángulo.

P: ¿Cómo se leen las cartas invertidas? Lo habitual es entender la inversión como la fuerza de esa misma carta bloqueada, retrasada o vuelta hacia dentro. También hay quien solo usa las cartas derechas. Basta con elegir una forma de leer y mantenerla coherente.

P: ¿Puede el tarot predecir el futuro? Se le da mejor describir la situación presente y las direcciones posibles. Tomar el resultado como un punto de vista y no como una sentencia es la forma más prudente de usarlo.

Por dónde empezar

Si tienes una pregunta concreta, puedes entrar directamente en el proceso del sitio: explícala en lenguaje natural y el sistema te dará una recomendación de método; puedes especificar el tarot y ver después la tirada con su lectura posición por posición, y exportarla si quieres conservarla. En el proceso de Zhanbu Mizhi, las posiciones de la tirada y los fundamentos de la lectura se dan junto con el resultado.

Aviso legal: Este artículo trata sobre cultura tradicional y costumbres populares. Su finalidad es el entretenimiento y la reflexión personal, y no constituye asesoramiento médico, psicológico, de inversión, jurídico ni sobre decisiones matrimoniales. No envíe datos personales sensibles, como números de identificación o direcciones detalladas. Si sufre insomnio, ansiedad o malestar físico persistentes, consulte a un médico o a un profesional cualificado.

Fuentes

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